Sus suspiros me hicieron templar.
Mis fuerzas se acabaron.
Cogió mi mano helada, fría;
y la acercó a su pecho.
-¿Lo sientes?- dijo poniendo su mano
encima de mía, sobre su pecho.
-Si, lo siento. Parece que quiere
irse a las nubes corriendo.
-Todo, provocado por ti.- dijo acercándose a mí.
Sus suspiros me volvieron a hacer templar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario